Description
Pues nos reconocemos en el azogue de un ancestral espejo vistiendo la piel, a veces tierna, a veces disparatada, con que la vida ha ido cubriendo nuestro esqueleto.
Doce sonoras campanadas que, anuncien el medio día o la media noche, no te dejan indiferente.
Pues nos reconocemos en el azogue de un ancestral espejo vistiendo la piel, a veces tierna, a veces disparatada, con que la vida ha ido cubriendo nuestro esqueleto.
Doce sonoras campanadas que, anuncien el medio día o la media noche, no te dejan indiferente.






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